Destino, Cortes de Pallás, Valencia

Destino, Cortes de Pallás, Valencia

Octubre de 2021

Este viaje de ruta circular nos llevaría como destino final a Cortes de Pallás, en el interior de la Comunidad Valenciana, bañado por el río Júcar. Desde nuestro destino de partida nos supondría unos 550km aproximadamente.

Nuestra idea no era visitar el pueblo en sí sino su embalse ubicado justo en la garganta del río Júcar, inaugurado a finales de los ochenta. De camino visitaríamos otros puntos de interés que harían de la ruta una experiencia inolvidable.

Como cada viaje que se prepara en moto implica marcar los puntos de interés que se pretenden visitar antes de la partida y estudiarlos minuciosamente para ver posibles complicaciones que nos impida visitarlos. En nuestro mapa fuimos marcando las zonas por las que queríamos pasar o miradores en los que detenernos a deleitarnos con el paisaje. Entre los puntos más destacables estaban:

  • Alto del Peregrí
  • Parque eólico La Solana
  • Mirador de El Majo
  • Chorrador de Otonel
  • Embalse de El Naranjero
  • Embalse de Cortes de Pallás

Pulsa sobre la imagen para acceder al recorrido completo:

Trazado de la ruta

6:30 AM Café, carretera y manta

La ruta es larga para recorrerla en un solo día por lo que toca madrugar para aprovechar el máximo las horas disponibles. Nuestro punto de partida suele ser la venta Garcerán. Venta a pie de autovía de obligada parada a tomar café y que abre lo suficientemente temprano a dar servicio a estos viajeros. Además está junto a la gasolinera desde la que partiríamos con los depósitos llenos.

Con el estómago caliente y una vez repostados los depósitos, con el amanecer a la vuelta de la esquina nos preparamos para emprender la marcha.

VStrom 1000, Kawasaki Versys 1000 y Harley Davidson Sportster Roadster 1200

Los primeros kms de la ruta, casi inevitablemente, deberían cubrirse por autovía. Es una pena porque todo motero que se precie sabe que la autovía es lo más ingrato en este tipo de viajes así que la idea era quitárnosla lo más rápido posible.

Recorremos la autovía A30 dirección Murcia mientras el cielo empieza a dar sus primeras luces. Ya pasada la circunvalación nos desviamos dirección Albacete, aunque seguimos en la A30. Unos kms más adelante nos desviamos por la A33 dirección Yecla. Ojo por este tramo para el que no lo sepa pues, aunque estemos en el sur de España donde gozamos de buenas temperaturas casi todo el año precisamente la zona de Jumilla y Yecla, no siendo una zona especialmente alta, es una zona muy fría y si haces la ruta en invierno pasarás frío por ahí.

Aunque los depósitos aún rebosan combustible decidimos repostar de nuevo en Yecla. Cuando ruteas por el interior de ciertas partes de España has de andarte con ojo que te puedes encontrar con cero gasolineras a unos cuántos kms de distancia así que mejor prevenir.

Gasolinera las Balsillas, Yecla

Acabada la autovía ya íbamos a poder disfrutar del trayecto así que retomamos la carretera buscando la N-330. Benditas nacionales, son un castigo para los coches pero una salvación para las motos. Una vez llegas a Almansa ya solo quedan unos pocos kms hasta Ayora desde dónde, antes de entrar al pueblo, se coge el desvío hacia Enguera por la CV-540 a la derecha que nos introducirá en la sierra que es dónde realmente empezaríamos a disfrutar del paisaje.

Alto del Peregrí y el parque eólico La Solana

Si hiciésemos memoria cuando viajamos por España de la cantidad de aerogeneradores que crecen como setas a lo ancho y alto del país nos daríamos cuenta de que cada año aparecen en lo alto de los montes, a veces incluso en los márgenes de la autovía, cientos de ellos. Por regla general los vemos a una distancia prudencial y ya nos parecen unos grandes gigantes ondeando al viento pero ¿y si te arrimaras lo suficiente como para poder tocarlos? te darías cuentas de la magnitud de estas torres eólicas. Nada que ver con aquellos molinos de viento con los que nuestro amigo Don Quijote se topaba por la Mancha.

Una vez circulamos dirección a Enguera el trazado empieza a volverse sinuoso y ya empezamos a divisar el gran parque eólico que nos espera en la cima. Realmente no es una cima muy alta, he culminado puertos mucho más altos que esta zona, máximo subiremos a unos 1000m de altura que es dónde está situado el parque pero según te acercas irás casi rozando la gran cantidad de aerogeneradores que hay instalados en la zona. Es ahí cuando te das cuenta de su gran tamaño y decides parar a echar una foto.

Parque eólico de Ayora (La Solana)

Una vez llegas a la cumbre puedes parar en el Alto del Peregrí a echar unas fotos. El acceso a los aerogeneradores es fácil y la pista de tierra está en muy buen estado. Cualquier moto puede circular por ella sin problema.

Las nubes seguían bajas y eso nos iba a deparar, una vez empezásemos la bajada, unas vistas impresionantes. 

Eran las 10:00 de la mañana y aún no había calentado el sol lo suficiente como para levantar esas nubes pero allí en el horizonte, a lo lejos, en una sierra plagada de molinos de viento, sobresalían sus aspas por encima de las nubes. No nos quedó más remedio que parar a deleitarnos con el paisaje porque era digno de ver.

Aparcando para ver el paisaje
Al fondo las aspas de los aerogeneradores

Mirador de El Majo

Nuestra siguiente parada no muy lejos de allí nos llevaría hasta el mirador de El Majo, situado a unos 700m de altura pero con unas vistas impresionantes de toda la sierra de Enguera. Llegar al mirador nos suponía recorrer unos metros de pista que por suerte estaba en muy buen estado.

De llegar a saber lo bien que estaba la zona habríamos traído el almuerzo para hacerlo allí mismo. Imagina el entorno, al frente toda la sierra, justo en el mirador un árbol bajo el cuál se sitúa un banco de madera con su respectiva mesa de madera dónde pararse a tomarse un bocadillo mientras disfrutas de las vistas y del silencio de la zona.

Pues eso mismo es lo que nos encontramos. Allí había un par de paisanos que habían llegado en su pequeña furgoneta y tenían desplegado sobre la mesa sus viandas. Una buena botella de vino y un buen chusco de pan que estaban acompañando de unos buenos embutidos. Gente de pueblo, gente de puta madre, gente de verdad de las que nos ofrecieron acompañarlos en su almuerzo y oferta que declinamos por vergüenza y no molestarlos. 

Mirador de El Majo
Sierra de Enguera

Para los más intrépidos desde ese punto hay varias pistas que se pierden al fondo de la sierra. Nosotros no íbamos a ello pero hubiera sido un espectáculo recorrer la zona por esas pistas.

Cartel informativo del mirador
Un remanso de paz

Ver a los paisanos zascándose semejante almuerzo nos entró hambre a nosotros también, eran casi las 11 de la mañana y desde el café de la salida ya nos habíamos pasado tres pueblos para almorzar así que era el turno de buscar donde repostar nuestros estómagos, que no solo a la moto hay que echarle gasolina.

Saliendo del mirador continuamos hasta Enguera y creímos conveniente parar en dicho pueblo para almorzar. Paramos en el primer bar que nos encontramos con terraza y sombrillas. Aunque fuimos un poco torpes con la elección porque era un bar un poco atípico y a la vuelta de la calle estaban los bares de verdad del pueblo que vimos cuando ya nos íbamos al final resultó no ser tan malo del todo. 

La carta del tipo “aquí nos van a clavar” hacía suponer un mal presagio pero no fue así. Entre lo que tenía para ofrecernos nos soltó una palabra mágica “os puedo preparar unos bocadillos de filete de caballo”. ¿Cómo? ¿caballo? ¿pero eso se come? pues habrá que probarlo así que eso pedimos y mientras nos los preparaba estuvimos disfrutando de unas cervezas bien frescas y repasando lo que serían los siguientes kilómetros.

 

El tan merecido almuerzo
Filetes de carne de caballo

Fíjate si era fino el local que nos trajeron la sartén al centro y los bocadillos vacíos para que nos los preparásemos nosotros. A estas alturas el hambre podía con nosotros y aquello calló como mano de santo así que pudimos continuar el viaje. 

La siguiente parada nos llevaría al Chorrador de Otonel.

Chorrador de Otonel

Esta parte de la ruta iba a ser mas espectacular si cabe que la anterior e íbamos preparados para atravesar un trozo de carretera en muy mal estado casi en estado de pista de tierra pura y dura.

Aún no hemos llegado al pueblo de Cortes de Pallás pero el municipio entero tiene grandes atractivos turísticos. Pero si hay un lugar a destacar entre todos ellos es el que hay muy cerquita de la aldea de Otonel, una aldea perteneciente al mismo municipio de Cortes de Pallás y situada en la Muela de Cortes, en la comarca de la Hoya de Buñol en Valencia. Allí, en aquella zona próxima, se encuentran los Chorradores de Otonel, un conjunto de bellas y continuas cascadas que desaguan en el río Júcar, una de las cascadas más grandes de la Comunitat Valenciana.

Para llegar hasta allí tomamos dirección norte hacia Millares y, entre este pueblo y el mencionado de Otonel, nos encontramos con un desvío a la derecha que nos ha de llevar hasta el puente desde el que se aprecia una cascada impresionante de unos 70m de altura.

El siguiente tramo, en tiempos antes del desastre que hubo hace unos años, nos llevaría hasta el embalse del Naranjero y, con mucha suerte, porque más allá de ahí es imposible continuar.

Embalse del Naranjero

A partir de este puente la carretera se torna peligrosa debido a unos derrumbes que hubieron hace unos años. Los desprendimientos de grandes rocas que ocupan parte del trazado impiden el paso de vehículos grandes y por eso han intentado por todos los medios tapar el tramo con un montículo de tierra para que no se pueda pasar pero nuestras motos a dos ruedas son unas expertas en esos temas y sí que pueden arriesgar, y ya se sabe el dicho, quién no arriesga no gana.

Yo que soy más caguetilla no me atrevía a pasar con mi VStrom pero Pedro, con su Custom, el jodío sin pensárselo arrancó la moto y tiró dirección al montículo……y lo pasó……la madre que lo parió. Consumado el hecho con una custom no podíamos quedar mal con una trail así que no me quedó otra que seguirlo, y la kawa ídem de los mismo, no se iba a quedar solo. La verdad es que al final el montículo no era para tanto y se notaba que otras motos l o habían pasado por lo que tenía una pequeña zona que las dos ruedas pasaban sin dificultad.

Tramo desde el puente hasta el túnel

El tramo nos debía llevar hasta un primer túnel que en su tiempo debía continuar bordeando el embalse hasta Cortes de Pallás pero, como decía más arriba, unos derrumbes dejaron inutilizada toda la zona. Se puede llegar al túnel, atravesarlo y llegar hasta unos metros antes de su salida. Ese es el fin de este tramo. Unas grandes piedras sobre la salida indican que no hay por donde pasarlas. 

Dejamos las motos en ese punto, dentro del túnel, pasamos las piedras y nos encontramos al otro lado con el embalse y los restos que quedan del trazado. Sin duda, hay que verlo, es impresionante.

La cara de felicidad al llegar aquí creo que lo dice todo. Tras ese agujero de piedra habíamos dejado las motos para poder ver en todo su esplendor el embalse y su presa.

Presa del embalse de El Naranjero

Una vez visto esta zona ya poco podía mejorar el resto de la ruta prevista. Le dimos la vuelta a las motos como pudimos dentro del túnel que, al las estrecheces que tenía había que sumarle la oscuridad total en la zona donde las habíamos dejado. Deshicimos el camino hasta el cruce y nos fuimos dirección a Otonel y a Cortes de Pallás.

Se nos había hecho tarde, muy tarde para comer y tocaba parar en algún sitio donde llenar el buche. Desgraciadamente a esa hora y en esa zona no hubo forma de encontrar sitio así que seguimos hasta Cortes de Pallás pensando, ingenuos de nosotros, que al ser un pueblo más grande, encontraríamos dónde comer. El trazado hasta allí seguía siendo un cúmulo de curvas donde a cada una que dabas te encontrabas al fondo el río Júcar. 

Y así, finalmente llegamos a Cortes de Palllás. Serían las 16:30 aproximadamente. A esa hora el pueblo parecía que estuviera vacío, como si fuese la hora de la siesta, todo cerrado. Encontramos la plaza del ayuntamiento con dos bares abiertos y gente en las terrazas tomando cervezas. Para nuestra sorpresa las cocinas de ambos estaban cerradas y ninguno de los dos tuvieron el valor de ponernos ni siquiera una tapa por más que les insistimos que con cualquier cosa en frío comíamos, y eso fue lo que pasó, cerveza y cacahuetes los muy hijosde…….. que nos pusieron para picar, nada más.

Hubiera sido un buen final para un viaje que estaba siendo espectacular pero con la comida….nos clavamos desgraciadamente.

Se hacía tarde y tocaba volver a casa para lo que nos quedaban unos cuantos kilómetros. Tomamos la carretera CV-428 que dejamos en la CV-425 dirección a la N-330 que nos llevaría hasta Cofrentes, otra carretera que dada la central nuclear cercana está muy bien arreglada y se presta a curvear con la moto, también es susceptible de posibles multas 😉

Y con esto, y una vez en casa ya de noche, terminó un día en moto que, salvo el imprevisto de la comida, fue una ruta espectacular.

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